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Juan Pascual Pringles

Por Yamile B.

El coronel Pringles fue un hombre sencillo, honesto y leal con la Patria, que vivió en un tiempo de guerras y batallas. Su carrera militar fue breve, apenas diez o doce años. Se inició como alférez, y cuando murió era coronel. Todos los ascensos se los ganó en el campo de batalla.

Bajo las órdenes de San Martín y Bolívar participó en las guerras de la Independencia. Peleó en Junín y le salvó la vida al general Necochea. Bajo las órdenes de Sucre probó el filo de su espada en Ayacucho, la última batalla de la Independencia.

Juan Pascual Pringles nació en San Luis el 17 de mayo de 1795. Sus padres fueron Gabriel Pringles y Andrea Sosa. Sus cinco hermanos fueron: Isabel, Margarita, José León, Melchora y Ursula. Su casa natal estaba ubicada en lo que es hoy la esquina de 9 de Julio y Colón en la ciudad de San Luis. Sobre su niñez se conoce que probablemente concurrió a la escuela dominicana o aprendió las primeras letras con un maestro particular de entonces.

  • Entre 1811 y 1814 trabajó en Mendoza en la tienda de don Manuel Tabla.
  • Se incorporó en 1815 a las milicias que reglaba Vicente Dupuy.
  • En 1819 ayudó a conjurar la sublevación de los prisioneros realistas.
  • El 8 de noviembre fue dado de alta como Alférez en el Regimiento de Granaderos a Caballo que se remontaba en Las Chacras.
  • Su única hija, Fermina Nicasia, fruto de su matrimonio con Valeriana Villegas, nació también en 1819.
  • El 20 de agosto de 1820 partió con la Expedición Libertadora al Perú.
  • El 27 de noviembre de 1820 asombró a sus compañeros de armas y adversarios arrojándose al mar en Chancay, Perú, en la llamada Playa de Pescadores, para evitar caer prisionero de los realistas y con él, nuestro pabellón.
  • En 1821 participó en la segunda campaña de la Sierra, entrando en Lima el 9 de julio y participando de la batalla de Pasco. Recibió la Orden del Sol en grado de Benemérito.
  • En setiembre de 1822 ascendió a capitán y se hizo parte de la expedición llamada de los Puertos Intermedios, marchando con Alvarado en diciembre hacia Tacna.
  • En 1823 soportó con otros hermanos americanos las derrotas de Torata y Moquegua.
  • El 6 de agosto de 1824 vio la victoria en Junín, ayudando a salvar la vida de Necochea. El 8 de diciembre triunfó a las órdenes de Sucre en Ayacucho, último gran combate de la campaña libertadora continental. En 1826 fue ascendido por Bolívar a Teniente Coronel para luego regresar a su país.
  • Tiempo después fue nombrado por Rivadavia como segundo jefe del nuevo Regimiento Nº 17 integrado por las milicias de San Miguel del Monte. Con este grupo combatió en la Guerra con Brasil, interviniendo en las acciones del arroyo Taim y laguna Merín.
  • En 1829 regresó a Buenos Aires. Se unió luego a las fuerzas del General José María Paz que marchó a Córdoba combatiendo en San Roque y La Tablada.
  • Tuvo un fugaz paso como gobernador de San Luis y luego en 1830 actuó en la batalla de Oncativo.
  • De vuelta a la Provincia se ocupó de preparar un contingente armado que denominó Escuadrón de Lanceros de San Luis que marchó a Córdoba en febrero de 1831. Tras ayudar al coronel Echeverría en el sitio que le puso Quiroga, emprendió derrotado su regreso a San Luis. Alcanzado por la vanguardia federalmurió en el Chañaral de las Ánimas el 19 de marzo de 1831. Herido de muerte, clamaba por un trago de agua que nunca llegó. Tenía 36 años, y desde los veinte su único oficio había sido la guerra.

Cabe recordar que el caso del Cnl. Pringles fue uno de los únicos donde el Gral. San Martín condecora a un oficial derrotado siendo la causa de esto la acción Heroica de Pringles, quien con muy poca tropa y arrinconado en los acantilados de Chancay decide lanzarse al mar, con su tropa y estandarte, antes de rendirse. Ante este hecho, el comandante realista le perdona la vida y luego el Gral San Martín lo condecoró con un escudo con el consabido "Gloria a los vencidos en Chancay".

El general Pedernera que pudo apreciar de cerca la valentía de Pringles dejó escritos donde decía “Durante mi larga vida militar, sólo el valor de un hombre he envidiado: el del coronel Juan Pascual Pringles el héroe de Chancay